La morosidad de las tarjetas de créditos se acrecentó el 77% en febrero en tasa interanual. Ese aumento es equitativamente inferior al de otras modalidades del crédito, pero no por ello deja de preocupar a bancos y cajas que observan cómo, al contrario de lo que ocurre con la morosidad hipotecaria, esos préstamos morosos son más difíciles de recobrar, puesto que no tienen ninguna garantía y su concesión ha huido normalmente del rigor en el control del riesgo de otras modalidades de préstamos.