El principal problema con tarjetas de crédito es que se derrocha y no se limitan los gastos, ya que malgastar resulta desmedidamente fácil. Un gasto sin control puede llevar a almacenar deudas difíciles de pagar. El dinero dispuesto no es un dinero del que se posee sino que es una deuda. Es muy sencillo sobrepasarse en el límite de tu disponibilidad sobre todo cuando la tarjeta dispone de un límite muy elevado.