Hay dos tipos de tarjetas de crédito, las bancarias y las no bancarias. Su desacuerdo radica en quién es el emisor de la tarjeta. Así, mientras las tarjetas de crédito bancarias son formuladas por una entidad financiera, las tarjetas de crédito no bancarias que son también conocidas como tarjetas de crédito de sistema cerrado) son emitidas por un emisor privado no financiero (por ejemplo, un tienda). Dentro de las tarjetas no bancarias se hallan dos grandes rubros: las tarjetas de viajes y entretenimiento (conocidas como T&E, por sus siglas en inglés), como las tarjetas American Express y Diners; y las tarjetas privadas, que se utilizan solamente para efectuar pagos en los establecimientos propios del emisor de la tarjeta. Este tipo de tarjetas suele utilizarse para el pago en las cadenas de ropa, equipos electrónicos y electrodomésticos más significativos. Las tarjetas de crédito bancarias son herramientas que permiten ubicar de una cuenta de crédito con el límite que le haya concedido la entidad financiera que emitió la tarjeta. El titular de la tarjeta (el deudor o acreditado) puede disponer de los fondos que le permite la entidad financiera (el acreedor o prestamista) hasta el monto límite tratado. A cambio, el cliente debe reponer el monto dispuesto, así como los intereses y comisiones bancarias pactados en los plazos sabidos.